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Revival: Los 60

26 jul. 2009

(Imagen: Viñeta de Mafalda, Quino. via blog de Magdalena Defferrari)

Asisto a un revival de los años 60: Minifaldas y vestidos "pupee", grafismo pop, músicas, iconografias, etc. Y me pregunto ¿Volverá la canción protesta? ¿Volverán los cantautores? ¿O quizás su incorreción política los colocará junto a los terroristas (Por ejemplo de soziedad alkoholka?

Veamos. En los años 60 había un Telón de Acero, un Muro de Berlin, un sistema capitalista y un sistema comunista organizados en bloques, con una Guerra fría, había revolucionarios y guerrilleros. Era glamuroso fumar, la libertad era un bien supremo, había pensadores de todos los colores del espectro político, había periodismo de investigación y denuncia y periodismo oficial, la economía no ocupaba el 40% de las noticias en ningún diario, independientemente de su inclinación política.

En los años 60 algunas personas desafectas al régimen de Franco, que se autodenominaba "Democracia Orgánica", se iban al monte a reunirse, cantar canciones prohibidas, "conspirar" y sentir que pertenecían a algo. Esquivaban controles policiales para encontrarse y exhibir trofeos personales en forma de símbolos y banderas ilegales (Ikurriñas, Senyeras, himnos, etc.). Otros, o los mismos, se iban a Francia, paraíso de la libertad de expresión para reunirse, hablar, generar esperanzas y conspirar contra el régimen fascista, la "Democracia Orgánica", a comprar libros y ver pelícuklas prohibidaa. .
Hay que decir, que esas personas tenían diferentes ideologías, estrategias y objetivos, paro había un objetivo común para todas ellas: El cambio: el fin de la dictadura. Fueron el germen de la famosa y reconocida Transición.

En los años 60, por revolucionarios y guerrilleros se reconocía a los grupos y personas que estaban en desacuerdo con el régimen político de su país y luchaban por todos los medios a su alcance para cambiarlo. Cuando digo "medios a su alcance" hablo de reuniones clandestinas, de propaganda y octavillas, hablo de pintadas, manifestaciones, barricadas, enfrentamientos con las policías y ejércitos de sus países (oficiales), hablo de secuestros, guerrillas, etc. Todo esto, naturalmente, era combatido por el poder establecido y apoyado por amplios sectores de la población y de los servicios secretos de otros países.

Hoy, en la primera década del sXXI, 40 años después, no sé si las mentalidades han cambiado, o las sensiblidades, o la actitud más o menos crítica o el poder del poder, valga la redundancia, o que la caída del Muro ha roto el frágil equilibrio "politico-económico-ideológico" anterior, pero apenas se percibe la disensión política en los países industrializados y, cuando la hay, se califica de terrorista, porque supone una amenaza al sistema establecido. La ciudadanía se somete, gustosa, a tiranías sanitarias. El principio de potenciar el individualismo nos sumerge en en una masa alienada que no sólo no denuncia, sino que ampara y envidia algunos delitos (corrupción, delitos fiscales, etc.)

En pleno avance del desarrollo de las nuevas técnologías, de la comunicación universal, de las redes sociales, etc. Echo de menos la pluralidad de pensamiento, echo de menos la valentía para llamar a las cosas por su nombre y me sobra corrección política.

Es muy fácil apoyar al poder, lo difícil es decir que lo está haciendo mal y conseguir su correción. Y esta Democracia nuestra, por la que hemos sufrido malos tratos, vejaciones, detenciones y prisión, algunos de aquellos que nos maltrataron, nos vejaron y nos detuvieron, nos la estan sustrayendo, nos la están cambiando y se están imponiendo, de nuevo.
Por eso, para muestra un botón: si nuestra Constitución dice que es un estado laico y aconfesional, ¿No es una torpeza decir: El presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, apela a sus creencias religiosas para desaprobar la ley del aborto (elpais.com/.../20090726)? Y junto a ello todo el listado de reivindicaciones solidarias, progresistas que hacen aguas en el porceloso mar del conservadurismo creciente y que se enumeran en los programas políticos presentados por los partidos de izquierdas en las diferentes legislaturas.



(Fuente: Viñeta de Romeu en el pais 26-07-09)

La diferencia entre un régimen democrático y otro que no lo es radica en la libertad para expresar su desacuerdo con el mismo.

¿Es así? ¿Podemos estar de acuerdo con esto?
Lo dejo abierto a la reflexión personal, porque la democracia es cosa de la ciudadanía y somos notros quienes debemos no reunciar a ella, a nuestros derechos y a nuestras obligacioens cívicas.