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Tareas Domésticas y corresponsabilidad

24 mar. 2010



Uno de los elementos que están en la base más profunda de las diferencias entre hombre y mujeres son las tareas domésticas y la crianza. Todo lo demás, la exigencia presencial en las empresas, las dificultades de promoción de las mujeres, su escasa representación en órganos de decisión, así como los peregrinos argumentos que las sostienen, radican de forma inconfesable en este concepto.

La forma en la que se abordan estas tareas, el concepto que socialmente se tiene de ellas, su asignación y reparto es germen de la asimetría socio-sexual de nuestros tiempos.

 Las tareas domésticas son aquello que sólo se nota cuando no se hace. El mantenimiento (Limpieza y orden) del lugar en el que se habita, de la "utillería" (ropa, calzado, etc.), la compra de comida etc. son tareas imprescindibles que exigen un tiempo y que están infravaloradas (desvalorizadas).

Cambiar el sujeto de la asignación y pasar de un concepto personal y sexuado (la mujer) a otro meercantil: El uso de unas dependencias tiene un coste, aparte del alquiler o hipoteca, que es el de mantenimiento, simplificaría el análisis, facilitando el aprendizaje y enfrentando a las personas a una realidad más acorde con el actual modo de vida.

Una vez asumido y extendido el concepto de "coste" de las labores domésticas, la decisión de como, cuando y quién las realiza se tomará entre las personas en ello implicadas y podría servir de ejemplo en el proceso de corresponsabilidad, el reparto de las tareas domésticas en pisos compartidos (estudiantes, trabajadores, etc.), donde todos los miembros tienen obligaciones externas.

Podría ser un paso más en el camino de la igualdad. No hablaré ahora de la realidad actual de quién realiza hoy esas tareas, pero recomiendo vivamente el artículo de Concilia2.com DE CHACHAS Y ASISTENTAS y suscribo algunas de sus afirmaciones:
 ... las más de 700.000 personas que trabajan en España en las casas de otros no se van a volatilizar por arte de magia. Son casi el 4% de las personas ocupadas en España, bastante más que la media europea, que no supera el 1%. (sigue)
 El "super woman" es un rol incompatible con la corresponsabilidad y la igualdad, además de reforzar un modelo que en el fondo hace decir/pensar:
¡Yo quiero ser hombre! Es una afirmación "chocante" en alguien que ha exigido igualdad, desde la familia al ámbito laboral y en ningún caso ha aceptado la diferencia de sexo para el desarrollo de tarea alguna, sin embargo, expresa cierto tedio en una batalla infinita por la igualdad.